lunes, 30 de enero de 2012

Nuevo año... nuevos propósitos

2012, ya... Cómo pasa el tiempo, rediós. Conmemoración del Compromiso de Caspe (1412) y de las Navas de Tolosa (1212). Destino definitivo donde me toque. Adiós al Gallicum de la vieja Zufaria... Y el fin del mundo, si les hacemos caso a los gilipollas de siempre, que no hay año que no lo profeticen unos u otros...

Ha sido una salida de año, unas Navidades, en general, un poco traumáticas. Una enfermedad repentina que suena fatal (neumonía asociada a una insuficiencia cardíaca, nada menos) hizo que me cogiese la nochevieja ingresado en el hospital universitario "Miguel Servet" de Zaragoza, atendido por unas enfermeras maravillosas y un personal sanitario excelente (y no es peloteo ni lujuria, sino justicia) y acompañado por un anciano de 74 años que no fue un mal compañero de habitación...

Siete días de maldormir y más de veinte kilos adelgazados después (algo bueno debía tener el Hospital) fueron seguidos por un feliz día de Reyes (unos reyes que, por una vez, acertaron con mis gustos), el bautizo de mi sobrinico Dámaso, el cumpleaños de mi hermana, el de mi cuñado y el de mi madre (fiestorras que me han hecho recuperar un par de kilos pero que espero volver a quitarme de encima en estos días ya de mayor frugalidad)...

Y a pesar de todo, de los goteros, de las noches maldurmiendo, de las uvas tomadas en la soledad de la habitación, estas Navidades han sido para mí mucho mejores que las del año pasado. Estaba yo con unos ánimos muy diferentes, a pesar de mi enfermedad. La gente se volcó conmigo y pude ver con toda claridad dónde están los amigos de verdad, los que me quieren, y dónde los falsos o los interesados (que no tuvieron el cuajo ni de preguntar por mí en absoluto). Cada cual que se apunte el tanto donde más le duela. Ellos sabrán. Yo ahora lo tengo más que claro.

No sé si este año terminaré entero. No, no lo digo porque me vayan a descuartizar, pero lo de la gastroplastia supondrá que me quiten las dos terceras partes del estómago, así que por eso lo digo. Ahora estoy en manos ya de los médicos, y a tenor de cómo me han tratado hasta ahora, estoy tranquilo porque sé que son buenas manos, profesionales. En cualquier caso, y a pesar de la crisis, de los recortes y de la puta que los parió, con PP o con PSOE, presiento que va a ser un buen año.

Ojalá no me equivoque...

Feliz 2012 a todos.

(Y me refiero a todos...)

La rana más famosa del mundo



Empezaremos este año 2012 con una de esas viejas historias que nos hacen olvidar un poco la caótica situación en que vivimos...

Situémonos en la bellísima ciudad leonesa de Salamanca a mediados del siglo XVI. La universidad salmantina fue una de las primeras fundadas en España, en 1218, sólo superada en antigüedad por la de Palencia (1208/14). Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos, tomaron bajo su protección la Universidad de Salamanca y cuando entre 1529 y 1533 se erigió la magnífica fachada que hoy podemos ver en el Patio de Escuelas, fue dedicada a ambos monarcas, que figuran en un gran medallón en medio de la misma con una inscripción en griego a su alrededor que, traducida al castellano, reza: "LOS REYES PARA LA UNIVERSIDAD, Y ÉSTA PARA LOS REYES", haciendo alusión a este patronazgo regio. Su coste fue de 30.000 ducados, pero se desconoce aún hoy quién fue su artífice.

Sin embargo, la fachada de la Universidad de Salamanca, de estilo plateresco (así llamado porque su rica labor ornamental se asemeja a las filigranas de los orfebres y plateros en sus obras) ofrece al espectador algunas curiosidades entre las que destaca la que encabeza esta entrada: la rana más famosa del mundo. Se trata de un anfibio de minúsculas dimensiones, tallado en piedra sobre una calavera. La tradición dice que el estudiante que sea capaz de verla sin que nadie le indique su localización logrará aprobar todas las asignaturas que curse en su carrera universitaria. Cualquiera podría pensar que el detalle de la ranita fue una broma de los tallistas que labraron la magnífica obra, pero hay que tener en cuenta un detalle importante: el arte del renacimiento está lleno de simbología y nada hay en sus obras que esté dispuesto al azar. Nada es lo que parece. Ni siquiera la famosa rana. En su libro "Arte y Humanismo" el ilustre iconólogo e historiador del arte Santiago Sebastián nos da esta explicación:

La fachada de la Universidad de Salamanca está concebida como un Palacio de la Virtud y el Vicio, de manera que presenta DOS puertas (algo inusual, ya que a menudo el número de accesos a un edificio suele ser impar: uno, tres o incluso cinco, en el caso de algunas catedrales), que simbolizan ambas concepciones. La puerta de la derecha está presidida, en la parte más alta de la fachada, por una imagen de Hércules, símbolo de la Virtud, apoyado en su maza o "clava", mientras que la de la izquierda tiene en su parte superior la imagen de la diosa Venus, símbolo del Placer Terrenal (o sea, el Vicio), apoyada sobre una columna. Las imágenes que van desarrollándose bajo uno u otro emblema simbolizan asimismo personajes relacionados con la Virtud (a la derecha: Alejandro Magno, Marco aurelio, trofeos militares, etc.) o el Vicio (a la izquierda: amorcillos juguetones, rostros ensimismados y boquiabiertos, el emperador Nerón...). Los estudiantes entrarían, así, por la puerta de la Virtud y saldrían por la del Vicio.

¿Y la rana? ¿Por qué una rana sobre una calavera? Ya hemos dicho que nada en el arte del Renacimiento está ahí por azar o casualidad. Santiago Sebastián explica que la rana es el símbolo de la Lujuria, que suele representarse como una mujer con una rana posada sobre el sexo, por lo que en este caso podría ser una imagen de la Muerte motivada por este vicio de la Lujuria. Sin embargo nos encontramos con un problema: la famosa rana se encuentra A LA DERECHA de la fachada (no os voy a decir dónde exactamente), por lo cual su localización es errónea. El profesor Sebastián afirma, así, que los canteros pudieron sufrir un error de interpretación al tallar el simpático animalito en un lugar equivocado: debería estar a la IZQUIERDA, bajo la imagen de Venus...

Se han dado muchas interpretaciones a la presencia de este bicho: otra posibilidad es que haga referencia al príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, muerto a los 19 años por abusar del "débito conyugal" (unido a la mala salud endémica del infante) con su esposa la princesa Margarita de Austria, pero en cualquier caso hoy "la rana más famosa del mundo" constituye uno de los muchos atractivos turísticos de la bella ciudad leonesa... No os la podéis perder.

jueves, 22 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD

Este año, no sé por qué, enfoco estas fiestas con un poco más de optimismo que el pasado. Tal vez sea porque hemos aumentado la familia en dos personitas maravillosas (Sofi y Damasito) , pero me siento más alegre de cara a estos días que nos esperan... Es posible que ese Niño Dios cuyo nacimiento celebramos (aunque pocos lo recuerden realmente) me recuerde esos dos rostros felices de mis nuevos sobrinicos, pero es cierto que contemplo estos días con mayor ilusión...


Así que lo dicho: Feliz Navidad a todos y que el nuevo año 2012 no nos traiga el cacareado Fin del Mundo sino el nacimiento de otro mejor...

martes, 20 de diciembre de 2011

La muerte del Justicia de Aragón

Felipe II de Habsburgo fue un rey notable...

Envuelto en una Leyenda Negra que llega hasta nuestros días, alimentada por episodios como la extraña muerte de su primogénito el infante don Carlos en 1568, el Tribunal de los Tumultos del duque de Alba en Flandes o el desastre de la Gran Armada (llamada "Invencible" por sus enemigos ingleses para ridiculizarla) en 1588, la figura de este monarca vestido siempre de luto riguroso, tenido por fanático, intransigente, déspota y de pocas luces (su apelativo de "El Prudente" siempre se ha asociado con una falta de iniciativa fruto de sus supuestamente escasas entendederas) se muestra siempre arropada entre tonos grisáceos, tristes, oscuros, protagonizando una "etapa negra" en la historia de España.

Sin embargo, basta con darse un paseo por el Real Sitio de El Escorial para darse cuenta de que la visión de Estado del monarca español estaba muy por encima de esa Leyenda Negra que injustamente se le atribuye y que, sin embargo, no roza siquiera a contemporáneos suyos como Isabel I de Inglaterra (que persiguió a los católicos con igual o mayor saña que Felipe a los luteranos o calvinistas) o Enrique IV de Francia (el de las guerras de Religión y lo de "París bien vale una misa"). Meticuloso en el trabajo (nunca dejaba de revisar por sí mismo los miles de legajos, peticiones y papeles que pasaban por su despacho diariamente), con excelentes conocimientos de astronomía, matemáticas y arte (atesoró para la posteridad la mayor colección de pintura flamenca del mundo), hijo de su tiempo y en muchos aspectos adelantado a la visión de futuro de las monarquías europeas (nunca, por ejemplo, dejó los asuntos de estado en manos de validos o primeros ministros, encargándose personalmente de dirigir sus reinos con mano de hierro), su política interior y exterior está cubierta de luces (Lepanto, Portugal, América) y sombras (Flandes, Inglaterra, la bancarrota económica, la Inquisición...), pero sus enemigos dentro y fuera de España han procurado siempre que las segundas oscurezcan y oculten a las primeras...

Hoy, sin embargo, se cumple el 420º aniversario de una de estas sombras, y tiene que ver directamente con el reino de Aragón. Ocurrió en 1591, cuando el secretario de don Felipe -Antonio Pérez, acusado de la muerte de Escobedo, hombre de confianza del hermanastro del rey, don Juan de Austria- escapó de las cárceles reales y halló refugio en Aragón, acogiéndose al Privilegio de Manifestados que amparaban los Fueros del reino bajo la jurisdicción del Justicia. Para evitar tener que renunciar a su autoridad, el rey logró que Antonio Pérez fuese acusado de herejía, cayendo entonces en manos de la Inquisisión y siendo trasladado a la Aljafería, prisión inquisitorial, sustrayéndolo de la jursidicción foral aragonesa. Pero el pueblo asaltó el palacio y liberó a Pérez el cual, a río revuelto, aprovechó la ocasión para marchar a Francia y dejar el zancocho a los aragoneses.

El resto de la historia es triste y conocido: harto de la situación, Felipe II ordenó a su capitán Alonso de Vargas que partiese hacia Aragón, entrando triunfalmente en Zaragoza el 12 de noviembre de 1591. Ocupada Zaragoza y en contra de la opinión de Vargas, el rey desató una represión con el objeto de castigar de forma ejemplar a los amotinados. El 18 de diciembre llegaron, secretamente, los despachos del rey a Vargas: debía prender y ejecutar al Justicia y enviar presos a Castilla al Duque de Villahermosa y al Conde de Aranda. La sentencia se ejecutó dos días después y el 21 de diciembre la cabeza de don Juan de Lanuza V "el Mozo" caía decapitada en la Plaza del Mercado de Zaragoza ante los soldados castellanos, ya que ningún aragonés quiso presenciar la ejecución...

Es bien cierto que cada acontecimiento histórico debe ser observado desde la perspectiva del tiempo y de las circunstancias que lo rodearon. Y en este caso, no es tampoco menos cierto que la actitud del monarca era la correspondiente a un soberano cuya razón de Estado se encontraba por encima de foralismos, localismos y peculiaridades regionales en beneficio de una visión global de la monarquía donde la autoridad real exigía por encima de todo ser obedecida para mantener la unidad de sus reinos. A pesar de ello, no obstante, la muerte de Juan de Lanuza no dejó de ser un contrafuero flagrante ante unas leyes que el propio monarca había jurado respetar. Felipe II, un gran rey, pero educado en Castilla y según los principios del autoritarismo castellano, rodeado de castellanos o de extranjeros que servían ante todo su política y convencido del carácter divino de su misión, no sólo ignoraba la realidad aragonesa, sino que además estaba incapacitado para comprenderla.

Y por ello, aún comprendiendo y respetando nuestra historia, que es la que fue y no puede cambiarse, Juan de Lanuza V seguirá representando siempre para mí a un digno funcionario celoso de los fueros aragoneses y consciente de su papel en la Historia, una triste sombra dentro de lo que pudo ser un reinado brillante de haber sido distintas las circunstancias...

MEMENTATE, DOMINI, QUIA IN ARAGONIA PRIMUM FUERUNT LEGES QUEM REGES...


lunes, 19 de diciembre de 2011

Víctima silenciosa


La de hoy es una vieja bella historia con un triste final actual...

París, 1798. Después de sus victoriosas campañas en Italia, Napoleón Bonaparte ha regresado a Francia y su presencia resulta incómoda para los miembros del Directorio, que recelan de la desmesurada ambición política del Pequeño Cabo corso. Para mantenerlo alejado del centro neurálgico del poder francés, deciden encargarle planificar la guerra contra Inglaterra y enviarlo al otro extremo del Mediterráneo a la conquista de Siria y Egipto, entonces en manos del Imperio Turco otomano, con el fin de interceptar las rutas con la India, de donde Gran Bretaña importaba numerosos productos, ahogando así al imperio colonial británico.

Napoleón planifica la campaña con su acostumbrada meticulosidad. No sólo piensa en debilitar a Inglaterra sino que en su mente megalómana ansía emular a su admirado Alejandro Magno e incrementar su popularidad para acceder al poder. Así, el 17 de mayo de 1798 una flota de trece buques de línea y más de 300 navíos con 16.000 marinos partió del puerto de Tolón llevando a bordo al ejército de Bonaparte acompañados por los buques de Génova, Ajaccio y Civitavecchia. En total más de 400 navíos tomaron parte en esta flota, así como 40 000 hombres y 10 000 marineros. Pero el general no lleva sólo soldados entre sus tropas. Egipto, Siria, Líbano, todo el Oriente están de moda en Francia, y Bonaparte no quiere perder la oportunidad de estudiar sus maravillas, para lo cual contrata los servicios de un comité de 154 sabios (historiadores, naturalistas, botánicos, ingenieros, arqueólogos, geólogos, geógrafos, cartógrafos, zoólogos, dibujantes, etc.) que van a acompañar a la Grande Armée en su campaña para levantar acta de cuanto descubran en las arenas del desierto.

Militarmente, la campaña de Egipto fue un fracaso. Tras la victoria contra los Mamelucos en la Batalla de Las Pirámides (21 de julio de 1798), Napoleón sufrirá un fuerte revés en Aboukir (batalla del Nilo) contra el almirante Nelson y se lanzará a la conquista de Siria, de la que regresó diezmado y con un ejército muy debilitado por el hambre, la peste y el cólera, decidiendo Bonaparte regresar a Francia dejando el mando en manos de Kléber, que acabó rindiéndose a los otomanos el 24 de enero del año 1800. Para entonces, Napoleón Bonaparte ya era Primer Cónsul de Francia después del golpe de Estado del 18 Brumario de 1799 y Egipto estaba fuera de sus planes políticos y militares...

Pero ese grupo de 154 científicos reclutados por Napoleón formaron la Comisión de las Ciencias y de las Artes de Oriente. Bajo la dirección de Vivant Denon, realizaron labores de ingeniería y urbanismo, introdujeron mejoras de infraestructura. Estudiaron la posibilidad de construir un canal entre el Mediterráneo y el mar Rojo desde Suez (el proyecto se materializaría años más tarde, durante el reinado de Napoleón III, y de la mano de Ferdinand de Lesseps); al mismo tiempo, exploraron el Nilo y los restos arqueológicos del Antiguo Egipto. Durante dos años recorrieron el país haciendo exploraciones arqueológicas, copiando textos, dibujando edificios antiguos, realizando estudios etnológicos, geológicos, zoológicos y botánicos... Decubrieron la famosa Piedra de Rosetta, que fue crucial para el desentrañamiento de la escritura jeroglífica egipcia llevado a cabo por Jean-François Champollion en 1822. Y aunque todo ello cayó en manos inglesas tras la rendición francesa (motivo por el cual la Piedra de Rosetta se encuentra hoy en el British Museum de Londres, al igual que los mármoles del Partenón y otras muchas obras rapiñadas por la codicia británica), el primer paso para la divulgación de los descubrimientos egipcios estaba ya dado pues todos estos trabajos quedaron recogidos en Description de l'Égypte, publicada en veinte tomos entre 1809 y 1822, que se convirtió en la máxima referencia de la Egiptología durante décadas, hasta el punto de que puede decirse que la expedición napoleónica a Egipto supuso el nacimiento auténtico de esta fascinante ciencia...

Hasta aquí la vieja y bella historia. Su final es un poco más triste...

Fuente: Nuria Tesón, El Cairo El País.com, 18 de diciembre de 2011

Un incendio durante los disturbios de El Cairo destruye el original de la 'Descripción de Egipto' encargada por Napoleón. Más de 160.000 manuscritos y mapas conservados en el Instituto Egipcio son pasto de las llamas.

"La libertad no es gratis", gritaba en Egipto un manifestante mientras huía de los golpes de los militares estos días de protestas. Y tenía razón. Diez muertos y más de 500 heridos en tres días respaldan su afirmación. Pero la represión del Ejército sobre los manifestantes ha dejado otra víctima colateral que no sangra ni grita pero arranca lágrimas de frustración: el incendio del Instituto Egipcio* q
ue albergaba la más importante colección de mapas y manuscritos del país y en el que se conservaba la copia original del Description de L'Egypte, los 24 volúmenes repletos de ilustraciones que Napoleón encargó a un grupo de científicos que le acompañaron durante su campaña en el país del Nilo.

Anoche los jóvenes manifestantes trataban de salvar del incendio algunas de las casi 200.000 obras que guardaba. 30.000 fueron rescatadas del fuego, según declaró Zein Abdel-Hadi, responsable de las bibliotecas y archivo egipcios, al diario egipcio Al-Ahram. El resto, reducido a cenizas, se pegaba hoy a la ropa y el rostro de los que miraban sin terminar de creerse la tragedia...

(*Fundado por el propio Bonaparte durante la misma campaña)

Así que... ¿Qué queréis que os diga?

Hijos de puta...

Hijos de la Grandísima Puta...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Marino Faliero, Dux de Venecia

Hoy quiero contaros una vieja historia, queridos cachorros... Leedla, si os place.

Venecia, la Perla del Adriático. A.D. 1355...

La Serenísima República de los Dogos se disputa el mar Mediterráneo con Génova, pero su grandeza y belleza no tienen parangón en Europa. Gobernada por el Dux, sus galeras dominan el comercio con Oriente y sus calles y canales son un hervidero de mercaderes, financieros, aristócratas, mendigos, bellas damas y conspiraciones políticas...

El día 11 de septiembre del año 1354 Marino Faliero, un destacado miembro de la aristocracia veneciana, había sucedido a Andrea Dándolo como Dux de la Serenísima, cargo que suponía la más alta dignidad dentro del gobierno de la República. Sin embargo, a mediados del siglo XIV el poder del Dogo ya no era tan omnímodo como en tiempos pasados. La aristocracia veneciana mantenía un fortísimo control sobre las atribuciones ducales, de manera que el Dux ni siquiera podía conceder audiencias ni abrir la correspondencia dirigida al gobierno sin la presencia del Consejo de los Diez, a los cuales la Constitución de la Serenísima República de Venecia concedía poderes extraordinarios de control para evitar qiue el gobierno del Dux cayese en la tiranía.

Dicen que tras ser nombrado Dux de Venecia, Marino Faliero desembarcó en la dársena de San Marcos una mañana de intensa niebla, entrando el nuevo Dogo en la plaza sin quererlo entre las columnas que enmarcan la entrada, lugar donde se ejecutaba a los traidores a la República y por el cual traía mala suerte transitar. Al darse cuenta de su error, un escalofrío sacudió al anciano como una premonición...

Marino Faliero contaba casi setenta años y estaba casado con una bellísima dama llamada Ludovica, a quien la leyenda dice que cortejaba un noble veneciano conocido como Michele Steno. A los problemas derivados del gobierno de la República (la guerra contra Génova, entre otros muchos) se le unían, pues, a Marino Faliero sus propias dificultades domésticas, que se agravaron cuando en el transcurso de un baile en el Palacio Ducal, el impertinente Michele Steno no dejó de acosar a la dogaresa y, al ser rechazado por ella, dejó grabados con su puñal unos versos satíricos contra el Dux en la madera de su propio trono... Sabedor Marino Faliero de este indecente acoso del prohombre veneciano hacia su esposa, mandó detener a Steno y lo denunció ante el Tribunal de la Quarantía, pero cuando el Dux esperaba un castigo ejemplar, los jueces se limitaron a condenar al patricio a sólo un año de prisión. Faliero montó en cólera pero no pudo hacer nada: las decisiones de la Quarantía (formada por aristócratas que se apoyaban entre ellos) eran irrevocables.

Fue así como la indignación que las numerosas trabas que la Constitución veneciana ponía al poder del Dux se unió a la que despertaba en él la injusticia de su propio caso personal. Y así el Dogo Marino Faliero decidió organizar una conspiración que acabase con los privilegios del Consejo de los Diez y dejase toda la autoridad de la República en manos del Dux. Faliero consiguió el apoyo de numerosas familias aristócratas venecianas y fue tejiendo una red de influencias y traiciones que se concretaría en un golpe de estado tras el asesinato de todos los miembros del Consejo de los Diez.

Sin embargo las cosas no iban a salir como los conspiradores esperaban...

Queriendo salvar la vida del patricio Niccolo Lion, a quien debía muchos favores, un mercader de pieles llamado Beltramne, que formaba parte de la conjura, tuvo la nefasta idea de recomendarle que no acudiese a la reunión del Consejo el día en que iba a producirse la matanza. Extrañado, Lion acosó a preguntas al mercader, el cual acabó descubriendo toda la trama urdida por el Dux Faliero. De inmediato, Niccolo Lion convocó al Consejo de los Diez y les informó de la traición, decidiendo la Quarantía por unanimidad destituir al Dux y condenarlo a muerte.

La sentencia se cumplió el día 17 de abril de 1355. Marino Faliero fue conducido a las escaleras del Palacio Ducal, se le despojò del "corno" (sombrero) y del manto de oro propios de su dignidad, se le impuso un manto negro de traidor y el verdugo lo decapitó con un hacha mientras los miembros del Consejo de los Diez gritaban: "¡El traidor ha sido ejecutado! ¡Venecia ha hecho justicia!". La dogaresa Ludovica fue expulsada de sus habitaciones y obligada a pasar ante el lugar donde yacía el cuerpo decapitado de su marido, al que contempló con estupor, siendo conducida hasta el palacio familiar donde pasó el resto de su vida, cayendo en los abismos de la locura hasta perder por completo la razón... Michele Steno, por su parte, fue liberado y al darse cuenta de lo que su insensato amor había provocado, intentó rehabilitar el nombre de Faliero sin conseguirlo y, profundamente arrepentido, cuidó de la desdichada ex-dogaresa hasta su muerte sin atreverse a acercar siquiera al palacio en que residía... Y cuando Ludovica murió, Steno se vistió de luto. Años más tarde, ¡paradojas de la vida!, llegó a convertirse en Dux él mismo, y tuvo que subir las mismas escaleras en las que Marino Faliero había sido decapitado por su culpa...

No acaba aquí la historia... Condenado por traición a la República, el malogrado Dux sufrió una "damnatio memoriae" (condena de la memoria): en la Sala del Maggior Consiglio del Palacio Ducal, donde se colocaban los retratos de todos los dogos, su imagen fue pintada de negro, con una inscripción en latín al pie: Hic est locus Marini Faletro decapitati pro criminibus ("Este es el sitio de Marino Faliero, decapitado por sus crímenes").



Que tuvieron lugar a consecuencia de un amor criminal...

(La terrible historia veneciana de Marino Faliero fue llevada a la Ópera por Donizetti y a la Pintura por el maestro Eugène Delacroix)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Concha Martínez

Bueno, pues parece que a muchos compañeros les va llegando el merecido momento del descanso laboral... Este jueves tuvimos otra comida de despedida, esta vez en honor de Concha Martínez, compañera del departamento de Geografía e Historia del IES Gallicum de Zuera.

No conozco tanto a Concha como a Julio Lafuente, a quien dediqué ya unas sentidas palabras en este blog, ya que con ella he coincidido menos que con Julio porque trabajaba con los alumnos de segundo ciclo de ESO y Bachillerato en el Edificio Viejo y sólo nos veíamos en las reuniones de departamento, pero he de decir a pesar de todo que siempre me pareció una gran docente y una excelente persona, siempre de buen humor y con un gran sentido común que, a mis ojos, la convertían en la joven abuelita que a todo nieto le gustaría tener...

Concha deja, pues, el departamento de Ciencias Sociales y parte al cómodo limbo de los prejubilados con la satisfacción de dejar tras de sí un trabajo impecable. Lo celebramos con una entrañable comida con todos los compañeros de departamento, que le regalamos un par de tontadicas para que nos recuerde, así como un sinfín de brindis, risas, abrazos y besos de felicitación.

Enhorabuena, Concha, y piensa en nosotros cuando estés paseándote por los jardines de Versalles o por la Fontana di Trevi, que también nosotros envidiaremos tu suerte y te desearemos de todo corazón que seas muy feliz.