Abordamos en esta entrada un tema delicado, a fe mía, del que algo sospechaba pero que conocí a fondo a raíz de mi entrada en Fidelis Regi... Algunos de sus miembros me lo advirtieron desde el principio: en esta afición nuestra el grado de aproximación al modo de vida de hace siete u ocho siglos suscita una discusión, a veces acalorada y aún borrascosa, que es el pan nuestro de cada día. La Edad Media está de moda. El porqué no es ahora el momento de analizarlo, pero es así. Y la respuesta a esa llamada de lo medieval puede ser muy variopinta.
Según señalan los miembros del Clan del Cuervo, uno de los grupos más emblemáticos de la recreación medieval española,
"la recreación histórica es una actividad mediante la cual se intenta reconstruir la indumentaria, armamento y, en general, todos los aspectos de la cultura material de un período histórico concreto, siendo fieles a las fuentes de información disponibles, tanto arqueológicas como a los textos y representaciones artísticas coetáneas."
En mi sincera y humildísima opinion, hay en esta magnífica definición dos palabras que constituyen el punto fundamental de la actividad recreacionista: "cultura material". Me explico: recrear la Edad Media es imposible. RECREAR significa "volver a crear", y esta perogrullada tiene más miga de lo que parece, porque implicaría reconstruir un mundo en el que la Sociedad y las ideas sobre Dios, la Vida y la Muerte son radicalmente distintas a las nuestras. El idioma en el que expresarse, una amalgama de lenguas en la cual es difícil abrirse camino (latín vulgar, navarro-aragonés, aranés, occitano, castellano altomedieval...) e imposible de reproducir a no ser que seas experto en Filología Medieval española. El Derecho, un conjunto variopinto de leyes, fueros, normas y protocolos que, entre otras muchas cosas, justifican, defienden y aplican la pena de muerte y otros castigos si cabe más horrendos. La Sanidad, una materia en la que la confianza en la Divinidad está por encima de la Ciencia y la Medicina.... Y así con otros muchos aspectos imposibles de recrear en nuestros días, tamizados indeleblemente por siete siglos de revoluciones violentas y continuas, cambios radicales y transformaciones globales irrenunciables.
Por tanto, lo único que a los recreacionistas nos es posible devolver al presente es esa cultura material de la que nos habla el Clan del Cuervo: vestimenta, armas, herramientas, ornamentos, mobiliario, menaje de cocina, calzado, medios de transporte, alojamientos... Para ello contamos con fuentes de diferentes tipos: escritas (textos que mencionan aspectos de la vida en el medievo o describen algunos de esos elementos de cultura material), arqueológicas (es decir: los mismos elementos rescatados de la tierra para estudiar sus restos, compararlos con otros y recomponerlos) y, por último, artísticas (obras de arte que pueden ir desde un códice miniado a una pintura mural pasando por motivos decorativos en múltiples soportes). Es decir: contamos con referencias suficientemente numerosas como para recrear la cultura material del medievo con cierto rigor histórico. Y digo "cierto" porque en Historia no existen las verdades absolutas y las fuentes siempre son interpretables, lo cual ha sido también motivo de duras discusiones y enfrentamientos...

Ahora bien: partiendo de este hecho insoslayable, se plantea entonces el nivel de rigor histórico que el recreacionista se propone alcanzar, y eso depende en alto grado del modo en que se enfoque la recreación. Para algunos, dicha recreación de la cultura material no pasa más allá de lo anecdótico, del simple compañerismo, del "disfraz", de la "evocación medieval" buscando únicamente compartir unos buenos momentos de camaradería, bebida, diversión y fiesta. Es lo que yo llamo la "fase Medieval Factory", y quienes me lean me entenderán perfectamente.

Otros, sin embargo, llevan más allá sus ambiciones y, sin renunciar en absoluto a esa convivencia, buscan un mayor acercamiento, una aproximación cada vez más precisa a la recreación de la cultura material del medievo. Es un recreacionismo algo más científico, más centrado en las fuentes históricas, menos conformista. Se empieza ya a discutir sobre la interpretación de las fuentes, a investigar, a buscar información cada vez con mayor profundidad. Acuden a un mercado de material más riguroso, escogen determinadas reproducciones y rechazan otras por su imprecisión o su falta de rigor. Comienzan a especializarse en un tipo concreto de personaje, de época, de cultura material, investigan a fondo sobre ella y tratan de ser coherentes con sus descubrimientos. Sus resultados son tal vez menos llamativos, pero también más rigurosos. Prestan más atención a unos aspectos y, sobre todo, comienzan ya a plantearse, aunque no siempre lo consigan, cómo materializar un objeto a partir de su imagen en una fuente histórica, y no a justificar el objeto adquirido tratando de encontrar referencias al mismo en dichas fuentes. Es lo que podríamos llamar
"Soft Recreation", y en mi modesta opinión, en ella se encuentran una gran mayoría de los grupos españoles actuales.

Por último, en la evolución del recreacionista nos encontramos con lo que maliciosamente algunos llaman los
talibanes, los integristas, la
"Hard Recreation". Grupos de aficionados que, habiendo pasado por las anteriores fases (e incluso sin necesidad de haberlo hecho, por haberse planteado sus objetivos claramente desde un principio),
elaboran sus propios utensilios, vestimentas o armas, cogen las herramientas con sus propias manos (incluso las
crean a golpe de martillo sobre el yunque, si les resulta imposible hallarlas en el mercado actual) y trabajan con ellas para
re-crear la cultura material a partir de las fuentes. Huyen de los eventos donde lo único que prima es la espectacularidad de una Edad Media hollywoodiense y se centran en actividades propias que buscan satisfacer su propia idea de lo que supone recrear un entorno medieval muy bien delimitado, perfectamente definido. Y su interés radica precisamente en el rigor de su trabajo, la profundidad de sus investigaciones y la precisión de sus resultados. En nuestro pais no son muchos los grupos que han alcanzado este nivel (que requiere de un trabajo infatigable, constante y altamente especializado), pero en el norte de Europa -especialmente- hace décadas que existen este tipo de recreadores (Hastings, Eu...)
Cuidado: las tres posturas son plenamente válidas. Algunos grupos deciden no pasar más allá de la fase "Medieval Factory", otros tratan de combinar una idea intermedia entre la recreación soft y la hard, sin llegar a elaborar sus propios objetos o haciéndolo puntualmente, cayendo en errores de interpretación o en las garras de la pereza. Y todos ellos son igualmente respetables, siempre y cuando sepan -eso sí- reconocer en qué punto se encuentran. Las comparaciones siempre han sido odiosas, de ahí que lo mejor sería no comparar. Pero es inevitable hacerlo en un mundillo tan "familiar" como es el nuestro (no sé si llegaremos a 500 los recreacionistas "soft" y "hard" en toda España). Y es entonces cuando surge la polémica...
Bien. Lo dejaremos aquí. Y lo dejaremos con una pregunta... ¿Y Fidelis Regi? ¿Dónde se encuentra y cuáles son sus ambiciones?
Voy a ser tan cabrón como para guardarme mi opinión personal hasta el final.
Hala, David, ya la he liao parda, como me pedías...